Calefacción en el hogar sin instalación

Calefacción en el hogar sin instalación
Cuando llega el frío, llega también la hora de buscar un sistema de calefacción. Para ello se puede optar entre una serie de aparatos que cumplirán perfectamente la función de calentar el hogar. Y todo de una manera fácil y sin instalación.

Para que el hogar siga siendo acogedor, a pesar del frío que pueda haber en el exterior, conviene proveerse de una buena calefacción. Una solución sencilla, y que no necesita realizar ninguna obra, son los aparatos eléctricos.

Los equipos eléctricos resultan muy prácticos, ya que son muy fáciles de transportar, y sirven de apoyo a otros equipos emisores de calor menos potentes. Para un mejor aprovechamiento de su capacidad se recomiendan los que tienen termostato.

Termoventiladores o calefactores

Bajo estas denominaciones están los sistemas eléctricos que se basan en emitir aire caliente a través de una resistencia eléctrica, y difundir el calor por medio de un ventilador.

Su gran ventaja es su reducido tamaño, que los hace adecuados para cualquier estancia. Además, tienen mayores posibilidades de regulación electrónica de la temperatura y potencia, y por tanto, de eficiencia energética.

En cambio, tienen el inconveniente de emitir ruido, por lo que su utilización suele reducirse al baño, o a caldear alguna habitación determinada antes de ocuparla. No se recomienda su uso para personas alérgicas al polvo, por la cantidad de partículas que remueven.

Infrarrojos

Se basan en unos tubos de cuarzo que son calentados por la corriente eléctrica. De este modo emiten calor por radiación, de forma intensa e instantánea. Permiten localizar el punto de calor, y se puede encontrar en diferentes tamaños. Se recomiendan para estancias de menos de 30 m2. Para evitar accidentes conviene colocarlos fuera del alcance de niños, animales u objetos inflamables.

Su inconveniente es su alto consumo, por lo que conviene reducir su uso a situaciones concretas. Tampoco tienen capacidad para lograr caldear un ambiente de manera homogénea. Sin embargo, el hecho de que el calor se emita por radiación, facilita que no se escape por las ventanas, ya que no pasa por el cristal.

Radiadores de termofluidos

Emiten calor por convección. Tienen un armazón metálico similar a los equipos de calefacción central. En su interior contienen aceite, que es un buen conductor térmico. Éste se calienta mediante resistencias eléctricas. Consumen menos energía que las estufas de infrarrojos o de cuarzo.

Su estructura en filamentos contribuye a una mayor emisión de calor, sin que la temperatura del aparato suba demasiado, y las estancias se calientan rápidamente. Su material evita las quemaduras en mayor medida, y por eso se recomienda su uso en casas con niños y animales, frente a las estufas de infrarrojos.

Muchos de estos aparatos incluyen un reloj programable con el que grabar las horas de funcionamiento, y así aprovechar mejor sus ventajas.

EQUIPOS NO ELÉCTRICOS

Estufa de queroseno

Usan como combustible queroseno, y pueden calentar de manera efectiva espacios pequeños. Estas estufas cada vez incluyen un mayor número de dispositivos de seguridad.

Conviene elegir un modelo con un centro de gravedad bajo, para reducir el riesgo de que vuelque, y siempre hay que utilizar el queroseno indicado por el fabricante. Un material inadecuado podría causar algún tipo de intoxicación sanitaria, porque desprendería mayor número de contaminantes.

Si se coloca en alguna habitación, conviene que se mantenga la puerta abierta, o dejar la ventana ligeramente abierta. Hay que renovar el aire ya que generan mínimas cantidades de monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno. Es un buen emisor de calor, pero depende del combustible, y de unos cuidados y precauciones muy específicos.

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